La formación es el conjunto de acciones planificadas de capacitación, que facilitan la mejora del desempeño del trabajador en su puesto de trabajo.


La finalidad de la capacitación es lograr la adquisición de conocimientos, habilidades y valores que permitan incrementar la eficacia las personas en sus puestos de trabajo, y conseguir los resultados esperados por y para la organización.


La formación brinda sus frutos desde una doble perspectiva:

            • De la organización: Incrementa su potencial mediante el perfeccionamiento profesional y humano de sus
              miembros.

            • De las personas: Desarrolla los conocimientos, aptitudes y actitudes que contribuyen a desempeñar mejor las
              tareas.


La capacitación debe contribuir fundamentalmente a adecuar las competencias de las personas a la misión y objetivos de la empresa para la que trabajan.


Sin embargo, en muchas ocasiones el desarrollo de estas tareas no se hace desde una perspectiva de Formación, sino de la provisión lisa y llana de un listado de actividades de capacitación. Además, el propio desarrollo sigue usualmente una tendencia hacia la provisión de actividades de capacitación desde la oferta de un menú de cursos disponibles, ya sea internamente o de cursos existentes. Los responsables de designar los participantes los asignan según su mejor criterio, en base a la propuesta que brinda la organización puntual de cada actividad en particular, y no desde una visión integral y planificada. En general, las actividades de capacitación están dirigidas a la obtención de determinados conocimientos por parte del participante. Asimismo, la participación del alumno se reduce a escuchar y tomar nota de las exposiciones de los instructores, y tomar para sí los conceptos que le resulten más interesantes para realizar su tarea o para su instrucción personal, al margen de sus responsabilidades concretas.


Esta problemática muchas veces ha llevado a reconocer que los esfuerzos realizados en la formación del personal no presentan los resultados buscados, y se traduce en un ineficiente aprovechamiento de los recursos disponibles, que en materia de capacitación suelen ser más escasos que en otras.


Nuestro enfoque propone una visión estructural de la formación profesional, producto de diversos estudios de investigación en la materia, que está basada en una concepción estratégica orientada a la maximización de los recursos disponibles. En ese sentido, la formación deberá estar basada en la demanda –es decir en las necesidades concretas de la organización-, y no en la oferta de cursos disponibles. A tal fin, deberá integrarse en un esquema planificado con las máximas autoridades de la institución, que permita delinear los objetivos de la misma, basada en planes integrales, que tengan en cuenta el desarrollo de la “carrera” profesional de los funcionarios y las necesidades concretas de la organización para el período determinado. El Enfoque Estructural está basado en el cumplimiento de “Principios” debidamente detallados, que cubren todo el espectro necesario de la Formación Profesional. Todo el marco de Formación Profesional estará estructurado en función de estos principios, que están divididos en diferentes categorías, que se indican a continuación:


Fuente: Mejores prácticas para la formación profesional en organismos de supervisión bancaria y financiera, Alfredo B. Roisenzvit y Pilar Castro, Diciembre 2004 (http://www.bcra.gov.ar/pdfs/invest/CoreRoisenzvit.pdf)



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